miércoles, 17 de marzo de 2010

apenas quince días

Parece que hay cosas que no se pueden decir en voz alta, porque tenemos la impresión de que cuando las oigamos perderán la fuerza que tienen cuando las pensamos o sentimos.

Así estoy yo ahora, de nuevo en la cima de la montaña y de nuevo con la sensación de que siempre he estado allí, que toda mi vida ha sido así cuando en realidad apenas quince días me separan de la tortura de estar un día tras otro actuando como por inercia, dejando que las cosas pasaran a mi alrededor.

Por lo tanto... ya que no me atrevo a decirlo, lo escribo aquí, para quitarme de encima la necesidad que tengo de gritar a los cuatro vientos que estoy viviendo un sueño, que la fantasía se ha vuelto realidad y tengo a mi lado lo que siempre creí inalcanzable.

La primera vez que la vi fue la primera vez que me dije a mi mismo que no debía hacerme ilusiones. Guapa, alta y con estilo propio al vestir. Guiña ligeramente los ojos al fumar y es de risa fácil. Quise que la cosa quedara ahí, no buscar algo que no podría tener, pero por varias circunstancias acabé sabiendo mas de ella, de su gusto por las series, de sus gustos musicales, su sensibilidad y espiritualidad... y aun mas, de sus experiencias, sus vivencias, sus desengaños y sus logros.

A pesar de negarme a mi mismo la ilusión de que en algún momento pudiera haber algo mas que una amistad, me encontré esperando cual sería la siguiente oportunidad en la que poder gastar unas horas hablando de todo o de nada, riendo con nuestras anécdotas y apoyándonos en nuestros malos tragos. Esperando cual sería la siguiente vez que me mirara directamente a los ojos y poder sentir de nuevo que hay una eternidad en la que perderme entre cada parpadeo.

Y de repente ocurrió lo imposible. Como en una comedia romántica cualquiera, la jefa de animadoras se fijó en el "nerd". A la reina del baile le llamó la atención el friki. Ella me abrió las puertas.

Hace apenas quince días, pero ya siento la ausencia cuando un día no la veo, no la toco, no la beso y estoy deseando que llegue el momento en el que pueda, por fin, dejar escapar ese "te quiero" que lucha, cada vez que la veo, por salir de mi boca, sin tener miedo a que suene demasiado prematuro o demasiado estereotipado.

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