Si es que no se puede ser un culillo de mal asiento, como dice mi abuela, porque si no, pasa lo que pasa, y ya estoy otra vez con la maleta a cuestas.
No termino de estar situado en un sitio concreto, y ya estoy valorando el siguiente.
En Málaga, justo tras conseguir el puesto de trabajo que quería, con una subida de sueldo a las puertas y la facilidad de estar viviendo en un piso de mis padres sin tener que pagar ni alquileres ni hipotecas, me lio la manta a la cabeza y me voy para Almería, a volver a ser el ultimo mono y a meterme en berenjenales de comprarme un piso y empezar a pagar hipoteca.
Y despues de estar varios años luchando, cuando parece que se me empieza a tener en cuenta y los objetivos a los que apunta la empresa (de en el blanco o no) son bastantes elevados, vuelve a picarme el gusanillo, vuelvo a estar tentado por el cambio de aires, conocer gente nueva, vivir de otra manera, y aqui estoy, en Barcelona.
Hoy comienza mi contrato con mi nueva empresa. En principio todo es bastante atractivo, trabajar en el teatro, con un horario interesante y un sueldo que aun lo es mas, pero aun queda una pequeña lucha, la fastidiosa tarea de cortar los flecos y atar los cabos sueltos.
Intentar que todo quede claro en mi antiguo curro, no vayamos a tonterias, poner en alquiler el piso de Almería, adaptarme a la nueva vida que tengo por delante.
Al menos se que esta vez al menos no me dara tiempo a aburrirme del sitio, ya que se que de aqui a poco tiempo tendre que irme para Madrid y que la compañia ira saliendo de gira por varios puntos de España.
Ya veremos que tal van las cosas, pero por ahora, la verdad, es que me siento bastante bien.
martes, 23 de septiembre de 2008
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